Que en el futbol no hay lógica ya lo sabemos. Ningún partido está ganado antes de empezar. Ni siquiera antes que el referi lo de por terminado. Obvio. Sencillo. Fácil de entender.
Por eso pasan las cosas que pasan. Por eso, Platense que debería haber sido mucho más que Defensores de Cambaceres 'a priori' yque debería haber sacado una diferencia de por lo menos 3 goles antes de empezar, termina mirando un empate sin entender con claridad cuando y como pasó.
Por eso mismo cuando antes de la media hora de juego estábamos uno a cero arriba por el gol de Soriano luego del centro esforzado de Vega sabíamos que era el inicio de una segiudilla sinó histórica al menos cómoda. Que llegaría el tercero antes que el segundo.
Video del gol de Soriano
Pero nada de eso pasó. Platense no se despeinaba. No corría. No generaba juego ofensivo y defendia por momentos mal. De a poco, Platense comenzó a mostrar falta de ganas de jugar. Falta de huevos le dicen en la tribuna.
Quizás sea la falta de jugadores por lesiones (se extraña a la dupla Sánchez-Rojas). Quizás sea que se juega por poco. Quizás la interna del Club le llegue a los jugadores. Quizás los absurdos sucesos protagonizados por la barra brava calamar una semana atrás y que lo llevaron a las primeras planas de los diarios haya mermado la capacidad creativa de los jugadores.
Quizás en definitiva sea simplemente una cuestión de limitaciones individuales y colectivas.
Sea por lo que fuera, Platense tenía la posibilidad de arrancar el segundo tiempo como para liquidar el partido en pocos minutos habida cuenta de la incapacidad evidente de los de rojo que salvo su número 10, los demás estaban dibujados.
Pero el segundo tiempo no aportó nada de eso. Por el contrario, las lesiones de Monge y Grelak ayudaron a profunizar la displisencia del local permitiendo que con poco -con muy poco- Defensores de Camabceres llegara con peligro al arco de Gimenez. Y para peor las pocas opciones de gol propias se desperdiciaban.
Por eso de tanto cascotear el arco calamar terminó Cambaceres llegando al empate de carambola (en contra de Madrid que segundos antes se había perdido un gol canatado) fijando un 1 a 1 que Platense no supo cambiar en los pocos minutos que quedaban. Porque en definitiva, si Platense hizo solo un gol fue porque no hizo gran cosa por hacer más y si le hicieron uno fue porque no hizo gran cosa por evitarlo.
Es cierto que los sucesos del entorno y la sumatoria de malas casualidades (lesiones) no ayudan, pero este equipo debe al menos demostrar que es capaz de despertarse de este sueño con miras a un octogonal que está a solo siete fechas de distancia. El próximo partido contra Tigre puede ser una buena oportunidad para comenzar el camino a la hazaña que, todavía, depende solamente de nosotros.
Un abrazo calamar