EL PARTIDO DE LOS DOS DESCENSOS

20.4.2002
Estadio Ciudad de Buenos Aires
B NACIONAL 2001/2002 – Fecha #14
PLATENSE 2 vs. RACING (Córdoba) 2

Árbitro: Rafael Furchi
PLATENSE 2RACING (CÓRDOBA) 2
Martín Aguirre
Rojas
Favio Spotorno
Gerlo
Bocca
Verón
Leva
Maisterra
Luis Velázquez
Diego Graieb
Gastón Soriano
DT: Carlos Trullet
Gustavo Caminos
Cristian Olmedo
Daniel Becerra
Fabricio Laborda
Gustavo Buena
Juan Pablo Rezzónico
Luis Darío Pérez
José Álvarez
José Luis Fernández
Arsenio Benítez
Carlos Bértola
DT: Pedro Marchetta
SUPLENTES:SUPLENTES:
GOLES:
Diego Graieb
Luis Velázquez
GOLES:
José L. Fernández
Carlos Bertola (depenal)
CAMBIOS:
Guillermo «Pipa« Santo por Diego Graieb
Javier «Satanás« Páez por Gastón Soriano
Rubén Ferrer por Favio Spotorno
CAMBIOS:
Sergio Watson por Olmedo
Adrián Gutiérrez por Buena
Sebastián Vezzani por Álvarez
AMARILLAS:AMARILLAS:
EXPULSADOS:EXPULSADOS:
INCIDENCIAS:INCIDENCIAS:

Estos datos de las formaciones y cambios son a confirmar

Informe TyC Sports

Informe El Aguante


Notas

Crónica de Clarín: El increíble día en que perdieron los dos

De los siete descensos pautados para el campeonato de Primera B Nacional 2001-02, cinco ya estaban definidos antes de comenzar la última fecha. Para completar los otros dos casilleros tan indeseados estaban amenazados cinco equipos, y dos de ellos se enfrentaban entre sí: Platense y Racing de Córdoba. Si había un ganador, se salvaba automáticamente; en cambio con un empate se debía estar atento a lo que sucedía en otras canchas. Por eso hubo muchísima gente y alta tensión desde temprano en Vicente López, con un clima tremendo; tribunas y plateas de Platense colmadas y una gran cantidad de hinchas del Racing cordobés. Lo ocurrido antes, durante y después del partido pintaron la tarde de un color muy dramático e intenso. El micro de los jugadores visitantes fue emboscado, mientras los futbolistas locales entraron acompañados por una ovación y abrazos. Ya con el partido iniciado, cuarenta minutos más tarde de lo anunciado, arrancaron ganando los cordobeses, lo dio vuelta el local desatando locura entre los hinchas calamares y al final lo igualó Racing. El empate, en definitiva, condenó a ambos. La tarde, una vez confirmados ambos descensos, culminó con llantos compartidos y graves incidentes afuera.

Había sido un certamen atípico. En el Apertura jugaron 25 equipos, todos contra todos y con un ascenso directo, conquistado por Olimpo que luego tuvo 6 meses de inactividad. En el Clausura los equipos se dividieron en tres zonas de ocho cada una, buscando clasificar al octogonal por el segundo ascenso a Primera y también cerrar los promedios de los descensos.

A los 23 minutos del primer tiempo, José Luis Fernández, con un zurdazo luego que Leonardo Aguirre le tapase su primer disparo, abrió el marcador y explotaron las gargantas cordobesas. La intensidad del juego iba en aumento. Platense sintió el impacto, pero mantuvo su actitud ofensiva. Tuvo sus frutos a los 3 minutos del segundo tiempo con un gol desde corta distancia de Diego Graieb y volvió a celebrar a los 32 con un cabezazo de Luis Velázquez. Antes, a los 20, había sido expulsado José Luis «Cebolla» Fernández, una de las figuras del visitante. La fiesta local duró poco: a los 34 minutos, es decir apenas dos minutos después del 2-1, Carlos Bértola convirtió un penal para igualar el cotejo y a los 39 fue expulsado Luis Velázquez. Sobre la hora Racing tuvo una buena oportunidad desperdiciada por Arsenio «Chiquito» Benítez. El pitazo final del árbitro determinó una situación insólita en el fútbol argentino: el descenso de los dos equipos. Habían empatado 2 a 2, sin embargo ambos «perdieron».

Las radios portátiles que funcionaron a pleno esa tarde en Vicente López ofrecieron malas noticias para Platense y para Racing de Córdoba. Las voces informativas señalaron que se salvaron El Porvenir, con su empate como visitante ante Atlético de Rafaela 2 a 2; Godoy Cruz, que venció a San Martín 1 a 0 en San Juan; y Almirante Brown de Arrecifes que goleó a Quilmes 3 a 0.

En el libro «A pesar de los años. Llegó Platense», escrito por Hernán Buzzella, Gustavo Lamy, Nicolás Landoni y Andrés Stahler, el defensor Pedro Bocca rememora sensaciones de aquellla tarde: «A los 10 minutos de empezado el partido me crucé con Benítez y le abrí la cabeza. El fervor y el nerviosismo era tan grande que no medí la fuerza con la que salí a marcarlo. Nos estábamos jugando el descenso y en ese momento no pensábamos en otra cosa que no sea eso. En el entretiempo, el técnico nos dijo que debíamos estar tranquilos, aprovechar las situaciones, pero fundamentalmente no teníamos que desordenarnos bajo ningún motivo. Si manteníamos la calma, los goles iban a llegar solos. Cuando Furchi cobró el penal fui directamente a increparlo. Le dije que lo iba a matar y que no iba a salir del estadio. Yo estaba muy caliente, nos estaba mandando al descenso. Sé que mi reacción me podía haber costado la expulsión, pero creo que no me echó porque sino la gente afuera lo iba a matar. Y al que pateaba el penal le dije de todo. Le pedí que lo errara a lo que me contestó que él también lo hacía por la familia. Lamentablemente lo pateó bien y nos empataron el partido».

Ese 20 de abril de 2002, Platense formó con:: Leonardo Aguirre; Walter Díaz (Matías Vegnaduzzo), Luis Velázquez, Pedro Bocca; Ramón Rojas; Paulo Miranda, Fernando Sánchez, Diego Graieb; Roberto García (Alejandro Insaurralde); Gastón Leva y Javier Formidábile (Claudio Lovos). DT: Carlos Trullet. Racing de Córdoba presentó a: Gustavo Caminos; Cristian Olmedo (Sergio Watson), Daniel Becerra. Fabricio Laborda; Gustavo Buena (Adrián Gutiérrez), Juan Pablo Rezzónico, Luis Darío Pérez, José Álvarez (Sebastián Vezzani); Jose Luis Fernández; Arsenio Benítez y Carlos Bértola. DT: Pedro Marchetta. Rafael Furchi fue el árbitro.

Racing quedó con un promedio de 1,330 y Platense con 1,322 y se sumaron a los ya descendidos Central Córdoba, Tigre, Independiente Rivadavia, Atlético Tucumán y Villa Mitre. Los que zafaron en esa atrapante última fecha fueron Almirante Brown de Arrecifes, Godoy Cruz (ambos con 1,340) y El Porvenir (1,333).


Crónica de La Nación: La caída: descendieron Platense y Racing de Córdoba

Por primera vez en nuestro país, dos equipos perdieron la categoría tras jugar entre sí; igualaron 2 a 2 en Vicente López; el club calamar nunca estuvo en la tercera división del fútbol argentino.

Pañuelo en un bolsillo, papel picado en el otro. Era lágrima o festejo; acercarse a la gloria o caer sin pausa en la oscuridad. De aquí en más, la cancha de Platense podrá reconocerse como El Campo de Las Penas. Dos equipos y dos hinchadas lloraron al mismo tiempo en una imagen surrealista. No hay una sola sonrisa en un deporte que premia y castiga tras 90 minutos. No hay registros de que haya pasado algo similar en el fútbol argentino. Dos conjuntos con posibilidades de jugar un reducido para ascender a primera, bajaron de categoría el mismo día, en la misma cancha, con el mismo pitazo final. Platense y Racing de Córdoba se midieron en Vicente López; empataron en dos tantos y ambos descendieron. El local jugará en la B Metropolitana y los cordobeses en el Torneo Argentino.

Platense, el experto en salvarse, no pudo hacer nada y por primera vez en su historia jugará en la tercera división del fútbol argentino. La B ya la conoce, es cierto; estuvo allí en 1956, 1964 y de 1972 a 1976, pero en esos tiempos dicha categoría le seguía a la primera, no existía la B Nacional. También se fue al durísimo torneo Argentino el Racing cordobés, que acarició el cielo en el Nacional de 1980, cuando cayó en la final con Central.

Caída estrepitosa, cargada de dolor la de Platense. Después de haber estado 23 años en primera, en 1999 dejó la máxima división al perder con River 2 a 0 en su estadio. Por ese entonces el club era un caos. Los dirigentes no aparecían y los barra bravas se adueñaron literalmente de la institución. Los jugadores estaban solos.

Hasta el final del año último todo siguió igual. Pésimos resultados en la cancha, cero conducción. Un grupo de socios organizaba rifas para darle un premio de 100 pesos al que resultara mejor jugador de su equipo, siempre y cuando ganaran. «Me da vergüenza decirlo, pero la verdad, si no ganaba esta plata no podía venir a entrenarme», llegó a comentar un jugador. El plantel se quedó sin técnico, y el volante Roberto Totó García jugaba y dirigía al mismo tiempo. Se había tocado fondo, al menos eso se pensaba.

Arrancó 2002 con el club gerenciado, la única posibilidad viable para el presidente Raúl Ferrari. Seguramente, el 25 de mayo de 1905, cuando se fundó el club, jamás lo imaginaron. No es momento para discutir si estuvo bien o mal, pero sí es cierto que no había demasiadas alternativas. Como sea, la empresa Sports International SA (maneja el marketing del seleccionado argentino femenino de hockey y de los Pumas) se hizo cargo.

Algo mejoró y el equipo comenzó a ganar; hizo una campaña bárbara, tanto, que si ayer le ganaba a Racing no sólo se habría salvado del descenso, sino que habría ganado su zona e ingresaba en el octogonal para luchar por volver a primera. Los promedios y la desorganización de la AFA le jugaron en contra. No pudo hacer nada, como tantas otras veces, hechos que derivaron en llamarlo El Equipo de los Milagros .

En 1941, Platense zafó de caer a sólo dos fechas del final; en el `68, evitó la debacle en un torneo reclasificatorio; en 1977 le ganó a Lanús por penales en un desempate para determinar un tercer descenso; un año más tarde, Banfield sucumbió ante el embrujo Calamar a dos fechas del epílogo; en el `79, jugó el torneo Permanencia con Chacarita, Atlanta y Gimnasia y se salvó; en el `81, derrotó a Colón en la última fecha y se mantuvo; en la temporada 85/86 sumó los puntos vitales en las dos últimas jornadas; en 1987 el descenso estuvo a un paso: faltaban 20 minutos para que finalizara el match contra River, por la última fecha del torneo; los de Núñez ganaban 2 a 0 y Temperley -el rival directo por el descenso- empataba con Rosario Central. Tres goles de Gambier torcieron el rumbo. En el desempate con los celestes, ganó Platense. Todo quedó lejos ahora; las tardes heroicas, los domingos… Era pañuelo o papel picado. Ambos quedaron mojados por las lágrimas.

La tristeza se adueñó de ambos vestuarios

Las voces entrecortadas, el ánimo por el piso. Los dos vestuarios fueron una misma imagen. Lágrimas en algunos casos; jugadores que sufrieron el primer revés serio de sus carreras; técnicos con experiencia, pero poco acostumbrados a este tipo de caídas.

«Por desgracia no pudimos ganar para darle una alegría a toda la gente de Córdoba que vino a alentarnos y nos duele mucho irnos así. Podríamos haberlo ganado, pero creo que la clave del partido estuvo en la gran cantidad de goles que desperdiciamos», señaló, dolorido, el delantero paraguayo Arsenio Benítez, que ayer tuvo dos situaciones muy claras sobre el final para darle a Racing, de Córdoba, la felicidad.

«Esto es un bajón, pero hay que resaltar la campaña que hicimos en esta parte del torneo, aunque no alcanzó para nada. Esta situación la heredamos e hicimos todo lo posible para revertirla, pero el fútbol es así, tiene estas cosas. Me voy muy triste», comentó, con la voz entrecortada, el arquero Leonardo Aguirre, que si bien ayer no tuvo una actuación feliz, fue una de las figuras de Platense en la segunda parte de la competencia.

El entrenador de Racing, Pedro Marchetta, tampoco pudo ocultar su tristeza, aunque resaltó la hidalguía de su equipo. «Vamos a dormir tranquilos porque los jugadores dejaron el alma en la cancha. Esto me genera mucha tristeza. Si tenía que haber habido un ganador, ése era Racing. No hay que buscar responsables, ya que todos se brindaron y no pudimos coronarlo por esas cosas del fútbol. Pusimos mucho esfuerzo, pero el diablo metió la cola», comentó.

El técnico de Platense, Carlos Trullet, dijo: «Fue una lástima. En 90 minutos nos jugábamos el cielo o el infierno y nos tocó lo que nadie quería».

Por Por Sebastián Torok
De la Redacción de LA NACION


Crónica de La Voz al cumplirse 18 años: A 18 años del increíble empate entre Platense y Racing que los condenó al descenso

El 20 de abril de 2002 se jugó en Vicente López uno de los partidos más emotivos de la historia del ascenso. Los detalles de aquel episodio.

Aquella tarde a la ilusión de la devoró un frenesí loco de centésimas, un campeonato antinatural, la discutible actuación del árbitro Rafael Furchi y una combinación de resultados que para Racing se asemejaron a una pócima mortal.El 20 de abril de 2002 el equipo que conducía Pedro Marchetta descendió al Argentino A en una tarde que comenzó mal y terminó peor.

Para poner en contexto de lo que ambos se jugaban ese día: el empate condenaría a ambos al descenso y el que ganara ese encuentro válido por la última fecha se salvaba. Y de yapa, se suma al reducido por un ascenso a Primera. No hay registros de que haya pasado algo similar en el fútbol argentino.

Informe de Planeta Gol recordando el insólito partido en el que Platense y Racing de Córdoba buscaron ganar desesperadamente para no descender. Finalmente el empate condenó a ambos.

Había sido un certamen atípico. En el Apertura de 2001 jugaron 25 equipos, todos contra todos y con un ascenso directo, conquistado por Olimpo que luego tuvo 6 meses de inactividad. En el Clausura los equipos se dividieron en tres zonas de ocho cada una, buscando clasificar al octogonal por el segundo ascenso a Primera y también cerrar los promedios de los ¡siete! descensos.

Platense, el experto en salvarse, tampoco pudo hacer nada y por primera vez en su historia ese día bajó a la tercera división del fútbol argentino.

Lo arrancó ganando la Academia, que se salvaba por el gol de José Luis Fernández. Los tantos de Diego Graieb y Luis Velázquez pusieron arriba a Platense y todo Vicente López se preparaba para una fiesta.

A poco del final Carlos Bértola lo empató y allí de desató la locura. Ambos estaban con 10 hombres y a ninguno le servía el empate. Los equipos jugaban casi sin defensores, totalmente entregados a un gol salvador que nunca llegó para ninguno. Racing tuvo situaciones más que claras, pero el destino y la mala puntería le jugaron una mala pasada.

«El empate pensamos que nos servía, eran muchos resultados que debían darse para irnos al descenso con una igualdad. Cuando faltaban diez minutos nos avisaban que teníamos que salir a ganar o ganar», recordó este martes Juan Pablo Rezzónico.»Todos los que estaban en los bancos se pararon y quedaron pegados a la línea, haciendo señas de que salgamos ambos equipos al frente. Eran ataques de siete personas atacando contra dos. No me olvido más los goles que erramos. Fue una tristeza enorme», agrego el exdefensor de la Academia.Y contó más detalles relacionados a ese encuentro: «Tiempo después me fui a jugar a Platense y me decían que no entendían cómo no se tiró una moneda para que al menos uno de los dos se salvé. Pero bueno, eso habla bien de la lealtad que tuvimos los dos conjuntos».

El gol que no fue

“Por desgracia no pudimos ganar para darle una alegría a toda la gente de Córdoba que vino a alentarnos y nos duele mucho irnos así. Podríamos haberlo ganado, pero creo que la clave del partido estuvo en la gran cantidad de goles que desperdiciamos», señaló en aquel momento el delantero paraguayo Arsenio Benítez, que tuvo dos situaciones muy claras sobre el final para darle la felicidad a Racing, de Nueva Italia.

Mientras que Marchetta dijo: «Vamos a dormir tranquilos porque los jugadores dejaron el alma en la cancha. Esto me genera mucha tristeza. Si tenía que haber habido un ganador, ése era Racing. No hay que buscar responsables, ya que todos se brindaron y no pudimos coronarlo por esas cosas del fútbol. Pusimos mucho esfuerzo, pero el diablo metió la cola».